Desarrollo de un instrumento
El proceso de construcción, o en el
caso de mi grupo de adaptación y reconstrucción, me permitió
construir dos reflexiones que expondré en esta publicación.
- Qué hay tras la selección de la técnica y el instrumento
La selección de la técnica y el
instrumento hacen parte del diseño de la evaluación que responde a
los intereses de hacer la evaluación, tales intereses tienen tras de
sí un marco institucional y el marco desde el que se posiciona quien
diseña la evaluación. Para conocer sobre esta relación se puede
ahondar acerca de ¿a qué intereses sirve la evaluación? ¿cómo
será aprovechada la información que se genera a partir de los
instrumentos? ¿quiénes intervendrán en el proceso? ¿qué papel
jugará el o los evaluados?
En el caso de nuestra propuesta, lo que
había de fondo era un interés por plantear estrategias orientadas
la mejora del centro educativo y el reconocimiento de que sólo un
docente reflexivo, es decir, con capacidad de mirarse a sí mismo,
tiene las herramientas para movilizar su propia práctica. Es decir,
comprendíamos el rol docente desde una postura crítica y no
instrumental (Imbernón, 2002). Un docente que no esta en capacidad
de verse, no está en capacidad de transformarse.
De allí que el instrumento
seleccionado para su rediseño -una guía de observación- se
entendía como una pauta para guiar el proceso que estaría a cargo
de cada profesor y que buscaba no tanto recoger información para el
centro, sino posibilitar su mirada sistemática.
Fue valioso en el ejercicio de
intercambio encontrar las posturas presentadas por otros grupos que
se enfocaron a la evaluación como la técnica 360, que aludía a la
observación pero dentro de un marco de múltiples observaciones y
observadores para complejizar y dar más valor a los resultados
-aunque una mirada a 360°, no deja de dar la sensación de
“persecusión” y posiblemente pueda generar una gran presión
para el docente-; también se presentó el concepto de observación
progresiva para hacer referencia a un proceso sistemático no solo de
autoobservación sino de observación de pares y de coordinadores, lo
cual podría aumentar la fiabilidad de la evaluación. Este tema,
fue contemplado en el marco de re-diseño de nuestro instrumento,
pero no nos centramos a su desarrollo.
Para terminar este tema, dos ideas que
nos guiaron en la selección de la observación como autoevaluación
fueron, primero, que la autoevaluación, aunque parece un proceso
individual, es en realidad un proceso de intercambio al interior de
un grupo que potencia el diálogo entre sus miembros ((Nieto
Cano, 2003) y segundo, el que la observación, dentro de las ciencias
sociales se ha considerado como una fuente de construcción del saber
humano (Adler, P.; Adler, P. 1998), y desde allí su potencial de
aportación para las prácticas docentes.
- El proceso de adaptación de un instrumento existente
En el proceso que iniciamos para la
adaptación del instrumento nos interesaba encontrar una propuesta
realizada por docentes, para no caer en estas ideas de hablar de los
docentes sin que ellos hayan tenido opción de participar
(Hargreaves, A. 2003), así que a partir de la propuesta encontrada
nos hicimos preguntas y nos fuimos respondiendo, sin embargo, lo que
logramos no fue una guía definitiva sino un primer acercamiento.
El proceso fue, hacer una revisión del
contexto, una revisión teórica, una búsqueda de un instrumento,
evaluarlo desde una perspectiva crítica en su contenido y forma, y
editar, adaptar, eliminar y agregar según los procesos anteriores.
Pero al revisarlo, volvemos a encontrar
elementos que están de más, ideas que faltaría incluir, secuencias
de los ítems que se podrían ajustar, etc., así que consideramos
que el proceso debería repetirse de nuevo. Revisar el contexto,
ajustar la revisión teórica, el instrumento no se busca porque ya
se tiene, evaluarlo desde una perspectiva crítica y: editar,
adaptar, eliminar y agregar según lo encontrado.
¿Y cuántas veces se debería hacer
esto entonces?
Desde mi punto de vista, unas cuentas
antes de iniciar la aplicación piloto, pero sobre todo varias veces
después de que sea el “definitivo”. Es decir, si hablamos de
potenciar la posibilidad de mirarse para mejorar, reflexionar sobre
la forma en que se mira será una parte importante de ese proceso.
Así, se ajustará sobre la experiencia y las necesidades, sobre
aquello que se quiera ver y los resultados de lo observado.
Es sencillo encontrar los errores en
los instrumentos ya terminados, pero se requiere trabajo, capacidad
de análisis y buena fundamentación para generar unos buenos
instrumentos que se adecuen no a todos los contextos pero sí al
contexto específico para el que se crean.
Referencias bibliográficas
Adler, P; Adler, P.
(1998) Observational techniques En N. Denzin; Y. Lincoln Collecting
and interpreting qualitative materials. Estados Unidos: Sage
Hargreaves, A. (2003 4ta edición)
Profesorado, cultura y postmodernidad. (Cambian los tiempos, cambia
el profesorado) Madrid: Morata
Imbernón, F. (Coord.) (2002) La
investigación educativa como herramienta de formación del
profesorado: reflexión y experiencias de investigación educativa.
Barcelona: Graó.
Nieto Gil, J. M. (1996): La
autoevaluación del profesor. Madrid: Escuela Española.
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