jueves, 22 de marzo de 2012

Acerca de la construcción de un instrumento


Desarrollo de un instrumento

El proceso de construcción, o en el caso de mi grupo de adaptación y reconstrucción, me permitió construir dos reflexiones que  expondré en esta publicación.

  1. Qué hay tras la selección de la técnica y el instrumento

La selección de la técnica y el instrumento hacen parte del diseño de la evaluación que responde a los intereses de hacer la evaluación, tales intereses tienen tras de sí un marco institucional y el marco desde el que se posiciona quien diseña la evaluación. Para conocer sobre esta relación se puede ahondar acerca de ¿a qué intereses sirve la evaluación? ¿cómo será aprovechada la información que se genera a partir de los instrumentos? ¿quiénes intervendrán en el proceso? ¿qué papel jugará el o los evaluados?

En el caso de nuestra propuesta, lo que había de fondo era un interés por plantear estrategias orientadas la mejora del centro educativo y el reconocimiento de que sólo un docente reflexivo, es decir, con capacidad de mirarse a sí mismo, tiene las herramientas para movilizar su propia práctica. Es decir, comprendíamos el rol docente desde una postura crítica y no instrumental (Imbernón, 2002). Un docente que no esta en capacidad de verse, no está en capacidad de transformarse.

De allí que el instrumento seleccionado para su rediseño -una guía de observación- se entendía como una pauta para guiar el proceso que estaría a cargo de cada profesor y que buscaba no tanto recoger información para el centro, sino posibilitar su mirada sistemática.

Fue valioso en el ejercicio de intercambio encontrar las posturas presentadas por otros grupos que se enfocaron a la evaluación como la técnica 360, que aludía a la observación pero dentro de un marco de múltiples observaciones y observadores para complejizar y dar más valor a los resultados -aunque una mirada a 360°, no deja de dar la sensación de “persecusión” y posiblemente pueda generar una gran presión para el docente-; también se presentó el concepto de observación progresiva para hacer referencia a un proceso sistemático no solo de autoobservación sino de observación de pares y de coordinadores, lo cual podría aumentar la fiabilidad de la evaluación. Este tema, fue contemplado en el marco de re-diseño de nuestro instrumento, pero no nos centramos a su desarrollo.

Para terminar este tema, dos ideas que nos guiaron en la selección de la observación como autoevaluación fueron, primero, que la autoevaluación, aunque parece un proceso individual, es en realidad un proceso de intercambio al interior de un grupo que potencia el diálogo entre sus miembros ((Nieto Cano, 2003) y segundo, el que la observación, dentro de las ciencias sociales se ha considerado como una fuente de construcción del saber humano (Adler, P.; Adler, P. 1998), y desde allí su potencial de aportación para las prácticas docentes.

  1. El proceso de adaptación de un instrumento existente

En el proceso que iniciamos para la adaptación del instrumento nos interesaba encontrar una propuesta realizada por docentes, para no caer en estas ideas de hablar de los docentes sin que ellos hayan tenido opción de participar (Hargreaves, A. 2003), así que a partir de la propuesta encontrada nos hicimos preguntas y nos fuimos respondiendo, sin embargo, lo que logramos no fue una guía definitiva sino un primer acercamiento.
El proceso fue, hacer una revisión del contexto, una revisión teórica, una búsqueda de un instrumento, evaluarlo desde una perspectiva crítica en su contenido y forma, y editar, adaptar, eliminar y agregar según los procesos anteriores.

Pero al revisarlo, volvemos a encontrar elementos que están de más, ideas que faltaría incluir, secuencias de los ítems que se podrían ajustar, etc., así que consideramos que el proceso debería repetirse de nuevo. Revisar el contexto, ajustar la revisión teórica, el instrumento no se busca porque ya se tiene, evaluarlo desde una perspectiva crítica y: editar, adaptar, eliminar y agregar según lo encontrado.

¿Y cuántas veces se debería hacer esto entonces?

Desde mi punto de vista, unas cuentas antes de iniciar la aplicación piloto, pero sobre todo varias veces después de que sea el “definitivo”. Es decir, si hablamos de potenciar la posibilidad de mirarse para mejorar, reflexionar sobre la forma en que se mira será una parte importante de ese proceso. Así, se ajustará sobre la experiencia y las necesidades, sobre aquello que se quiera ver y los resultados de lo observado.

Es sencillo encontrar los errores en los instrumentos ya terminados, pero se requiere trabajo, capacidad de análisis y buena fundamentación para generar unos buenos instrumentos que se adecuen no a todos los contextos pero sí al contexto específico para el que se crean.

Referencias bibliográficas

Adler, P; Adler, P. (1998) Observational techniques En N. Denzin; Y. Lincoln Collecting and interpreting qualitative materials. Estados Unidos: Sage

Hargreaves, A. (2003 4ta edición) Profesorado, cultura y postmodernidad. (Cambian los tiempos, cambia el profesorado) Madrid: Morata

Imbernón, F. (Coord.) (2002) La investigación educativa como herramienta de formación del profesorado: reflexión y experiencias de investigación educativa. Barcelona: Graó.

Nieto Gil, J. M. (1996): La autoevaluación del profesor. Madrid: Escuela Española.

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